Leslie Mariana Salcedo se convierte en la primera mujer certificada bajo el estándar EC1390 en México, un logro que rompe inercias dentro del sector HVAC&R. Su historia combina formación técnica, disciplina de campo y una visión profesional que reivindica la capacitación como motor de calidad, eficiencia y liderazgo. Un perfil que abre camino, inspira nuevas vocaciones y redefine el papel de la mujer en una industria históricamente dominada por hombres.
Convertirse en la primera mujer certificada bajo el estándar EC1390 en México no representa un logro individual aislado. Marca un punto de quiebre en un sector que durante décadas construyó su identidad sobre códigos masculinos, rutinas heredadas y jerarquías cerradas.
Para Leslie Mariana Salcedo Ruvalcaba, directora general de una empresa de servicios técnicos y protagonista de este hito, la certificación simboliza una conquista profesional, pero también un mensaje colectivo: el talento no reconoce género, solo compromiso, estudio y disciplina.
El momento en que recibió su constancia permanece grabado en su memoria con claridad absoluta. La emoción la desbordó cuando le confirmaron que había alcanzado la calificación más alta entre 50 técnicos evaluados y que, además, se convertía en la primera mujer certificada en el país bajo este estándar. No solo validaba su preparación: rompía una barrera histórica.
“Quería llorar y gritar de felicidad. Comprendí que lo había logrado. Ese instante confirmó que sí se puede abrir espacio en una industria donde casi todo se asocia con hombres”, recuerda.
Esa certeza la impulsa hoy a asumir su rol con responsabilidad, conciencia social y una visión clara: su camino puede convertirse en referencia para otras mujeres interesadas en desarrollarse dentro del mundo HVAC&R.
Formación, disciplina y campo: el origen de una vocación técnica
El vínculo de Leslie con el aire acondicionado nació en casa. Su padre dedicó la vida profesional a la construcción y la climatización, mientras su madre reforzó la convicción de que ningún oficio debía quedar fuera del alcance femenino. Desde pequeña observó procesos, herramientas y dinámicas que más tarde despertarían su curiosidad por comprender cómo funcionan los sistemas térmicos, más allá de su apariencia cotidiana.
“Mis papás me impulsaron. Mi mamá siempre me decía: ¿por qué tú no? ¿Por qué no intentarlo? Esa pregunta se convirtió en una constante”, cuenta.

Ese entorno familiar construyó una base sólida que se complementó con experiencia de campo, aprendizaje continuo y un interés genuino por la teoría detrás de cada sistema. Para Leslie, entender la climatización implica mucho más que instalar equipos. Exige comprender principios termodinámicos, dinámicas de flujo, selección correcta de materiales, compatibilidad de componentes y procesos técnicos rigurosos.
“Muchos ven el aire acondicionado como algo sencillo, casi automático. Pero detrás existe un universo técnico complejo. Cuando lo comprendes, descubres una satisfacción enorme”, afirma.
Ese equilibrio entre práctica constante y estudio disciplinado explica en buena medida su desempeño durante el proceso de certificación, donde la evaluación abarcó teoría, ejecución y análisis integral de sistemas reales.
Abrir espacio en territorio masculino
La trayectoria de Leslie no ha transcurrido sin fricciones. Su presencia en obras, licitaciones y entornos técnicos dominados por hombres la enfrentó a resistencias culturales persistentes. Comentarios condescendientes, dudas sobre su capacidad física o exclusión directa durante procesos comerciales forman parte de los desafíos que ha debido sortear.
“En licitaciones muchas veces prefieren dirigirse a ingenieros hombres. Te cierran la puerta sin escuchar. Aun así, aprendí a abrirme camino con resultados”, señala.
Ese proceso fortaleció su carácter y reafirmó una convicción: la calidad técnica termina imponiéndose. En el sitio, su trabajo genera reconocimiento, incluso entre técnicos con décadas de experiencia.
“Me han dicho que soy la primera mujer que ven metiendo las manos al sistema, aprendiendo, ejecutando. Eso me llena de orgullo”, comenta.
En el terreno físico, Leslie reconoce el reto que implica manipular equipos, herramientas y materiales pesados. La colaboración con su hermano y su equipo cercano permite construir una dinámica de apoyo mutuo donde la fortaleza colectiva supera cualquier limitación individual.
Más allá del esfuerzo corporal, destaca un valor agregado que muchos clientes reconocen: una visión estética y ordenada del trabajo técnico. Instalaciones limpias, recorridos bien trazados, acabados precisos y atención al detalle complementan la funcionalidad del sistema.
La certificación EC1390: rigor, proceso y transformación profesional
El proceso de certificación bajo el estándar EC1390 representó para Leslie un parteaguas. El acompañamiento del Centro de Educación HVAC le permitió estructurar conocimientos dispersos, fortalecer bases teóricas y perfeccionar prácticas operativas.
“Los maestros tienen una experiencia impresionante. Explican con claridad, paciencia y profundidad. Transforman la manera en que ves cada procedimiento”, destaca.
Esta exigencia académica y práctica resultó elevada, pero necesaria. Cada evaluación sometió al aspirante a escenarios reales, análisis de variables, toma de decisiones técnicas y ejecución precisa. La metodología privilegia el entendimiento del proceso completo, no la memorización mecánica de pasos.
Durante la preparación, Leslie comprendió la relevancia de una secuencia lógica de trabajo: levantamiento de información, diseño, selección de equipos, verificación de materiales, planeación de instalación, uso correcto del equipo de protección personal y ejecución ordenada.
Esa estructura se traduce directamente en calidad, seguridad, eficiencia energética y durabilidad del sistema. Además, permite optimizar tiempos, controlar costos y elevar la satisfacción del cliente.
Precisión técnica frente a presión comercial
El trabajo en campo obliga a equilibrar variables contradictorias: urgencia del cliente, restricciones presupuestales y complejidad técnica. Para Leslie, la certificación fortaleció su capacidad para tomar decisiones responsables bajo presión.
“Prefiero explicar por qué un proceso toma tiempo y cuesta lo que cuesta. La calidad no se improvisa”, afirma.
La capacitación le permitió identificar errores frecuentes que afectan gravemente la confiabilidad de los sistemas: diagnósticos incompletos, sustituciones parciales sin análisis integral, reparaciones provisionales que encadenan fallas sucesivas.
Relata casos donde clientes enfrentaron gastos elevados debido a intervenciones mal ejecutadas. Técnicos previos cambiaron piezas sin revisar parámetros críticos, lo que provocó reincidencias constantes.
“El estándar enseña a evaluar todos los factores. Presiones, temperaturas, voltajes, condiciones ambientales. Solo así se encuentra la raíz del problema”, explica.
Liderazgo femenino: responsabilidad y proyección social
Convertirse en la primera mujer certificada EC1390 otorga a Leslie un rol simbólico que asume con convicción. Su logro no busca protagonismo, sino abrir puertas. “Si yo pude, muchas más pueden. Eso quiero transmitir”, afirma.
Para ella, la formación técnica no distingue género. Considera que las barreras principales nacen del miedo, los estereotipos y la falta de referentes visibles. Por ello, busca compartir su experiencia con jóvenes interesadas en carreras técnicas, invitándolas a enfrentar los retos sin prejuicios.
“No hay límites. La dificultad se vence con estudio, práctica y perseverancia”, sostiene.
Propone la creación de redes de apoyo femeninas dentro del sector, espacios de intercambio, mentoría y acompañamiento que fortalezcan la presencia de mujeres en climatización, refrigeración, mantenimiento y automatización.
“Si crecemos juntas, el sector crece. Esa es la idea”, resume.
El perfil técnico del futuro: capacitación permanente y tecnología
Leslie observa con entusiasmo la transformación digital del sector HVAC&R. La automatización, los sistemas inteligentes, la inteligencia artificial y el análisis predictivo redefinen el perfil del técnico moderno.

“En diez años veremos cosas que hoy apenas imaginamos. Sistemas más precisos, diagnósticos remotos, soluciones automatizadas”, anticipa.
Frente a ese panorama, identifica una competencia esencial: la actualización constante. Considera indispensable la capacitación continua, la lectura técnica, la experimentación controlada y la apertura al cambio.
También reflexiona sobre el reconocimiento social del talento técnico en México. A su juicio, el sector aún subestima la importancia estratégica de quienes ejecutan, mantienen y optimizan los sistemas que sostienen la productividad industrial, comercial y habitacional.
“Muchos técnicos poseen una experiencia invaluable, pero sin certificación su trabajo no recibe el valor que merece”, señala.
El futuro técnico también se escribe en femenino
Tras la certificación, Leslie concentra sus esfuerzos en aplicar los aprendizajes dentro de su empresa, elevando estándares operativos, formando a su equipo y construyendo una cultura organizacional basada en calidad, responsabilidad y mejora continua.
Define su filosofía profesional como una red de crecimiento compartido, donde la colaboración sustituye a la competencia destructiva y el conocimiento fluye en beneficio colectivo.
Al mirar hacia atrás, reconoce que su mayor fortaleza surgió del respaldo femenino: su madre, colegas, maestras y compañeras que creyeron en su proyecto incluso en momentos de duda.
“Este logro pertenece a todas las mujeres que me apoyaron”, concluye.
Su historia deja una huella que trasciende la certificación. Representa una ruptura con inercias históricas, un testimonio de perseverancia y una invitación abierta a transformar el rostro del sector HVAC&R en México.





